domingo, 25 de mayo de 2008

El final


Abrí la puerta y vi las muñecas abandonadas en el suelo. Los perros no habían ladrado. El silencio me contó el resto.

6 comentarios:

Revangel dijo...

Muy sugestivo, Javier.
Un abrazo.

pingüino en atacama dijo...

Qué heavy!!! Breve pero contundente. Se me armó toda la historia de un paraguazo. Supongo que esa es una de las reglas del microrelato, ¿o no? S.O.S.

Abrazos :-D

javier ruiz dijo...

No sé, vi las muñecas tiradas al llegar a casa y me imaginé desastres varios... :-)

Luis del Gozo dijo...

Pues a mí me has robado un escalofrío ¡me encantan los escalofríos!

María Bonney dijo...

Uff. ¡Qué repelús! ¡Que sensación de cataclismo! Me ha gustado mucho, Javier

javier ruiz dijo...

Gracias :-)